Con
cinco postulantes separados por seis puntos se desarrolló una jornada
inolvidable y con innumerables alternativas en el autódromo de Buenos Aires,
que fue testigo del dramático desenlace del certamen más reñido de los últimos
tiempos.
En la tercera competencia del ejercicio de 1994 en La Plata, el Turismo Carretera sufrió la trágica desaparición de Osvaldo Morresi y marcó el principio del fin para los tradicionales semipermanentes. Por ello, la dirigencia planeó en busca de revitalizar la categoría propició el regreso del convocante Juan María Traverso y la instalación, casi definitiva, en los autódromos y en menor medida, en las Bases Aeronavales. Aquellos fueron los matices de una temporada que brindaría una definición imborrable con cinco pilotos encerrados en apenas seis unidades, la más disputada de los tiempos modernos. Los candidatos que llegaban disputarse el cetro en Buenos Aires eran: Juan Antonio De Benedictis (Ford, 209 puntos), Walter Hernández (Ford, 207), Emilio Satriano (Chevrolet, 205), Eduardo Ramos (Ford, 205) y Fabián Acuña (Ford, 203).
El
10 de diciembre, bajo un calor sofocante que superó los 40 grados se llevaron a
cabo las pruebas de clasificación. Allí, Ramos fue el más veloz superando a
Walter y demostrando el resultado de los ensayos en la semana previa. En tanto,
Acuña quedó séptimo, y De Benedictis y Satriano fueron 10º y 11º
respectivamente.
En
la primera serie el "poleman" dominó de punta a punta, controlando el
avance de "Johnny" y del piloto de Tandil. Apenas comenzó el segundo
parcial, Satriano salió a "matar o morir" y saltó del cuarto al
primer lugar en menos de una vuelta despojando a Hernández del liderazgo que
recuperaría un giro más tarde, cuando se produjo el primer golpe de escena del
día. La Chevy de Emilio se retrasaba hasta el último puesto con el motor en
cinco cilindros por la rotura de un balancín y quedaba como suplente para poder
ser parte de la final. Por su parte, Juan María Traverso se presentaba como el
invitado de honor a la gran final, al imponerse sin atenuantes en la tercera
manga. Con un cielo amenazante y ante 40.000 personas, los 50 vehículos
salieron a pista y Satriano finalmente se quedó afuera y por lo tanto el título
quedaría nuevamente en manos de un hombre del "Óvalo".
En la
largada, Hernández picó en punta seguido por Ramos, De Benedictis y Acuña.
Mientras que después del primer tránsito por el Curvón se originó un accidente
que neutralizaría la competencia por más de veinte minutos. Pedro Doumic salió
desacomodado e hizo un trompo en plena recta, allí fue embestido por José
Fortunato y por Eduardo Marcos. Pese a la violencia del golpe, tanto pilotos
como acompañantes no sufrieron heridas de gravedad.
Al
reanudarse la carrera, comenzaron los roces y despistes, una constante a lo
largo de las 19 vueltas. Antes de llegar a la chicana de Ascari, Fabián estiró
por demás el frenaje y se llevó por puesto al Ford verde, quitándose ambos
valiosas posibilidades. Metros más adelante, se rozaron "Lalo" y
Walter pero pudieron salvar la situación de no quedar relegados, aunque
perdieron la punta con Vicente Pernía, quien en dos curvas pasó del quinto al
primer puesto. En la ronda siguiente los pilotos que definían el certamen
estaban a otra vez a la vanguardia con el "Flaco" a sus espaldas. En
la vuelta 11 las primeras gotas caían sobre el asfalto del "Oscar Gálvez",
una circunstancia que tornó a los autos sumamente indóciles. El de Nicanor
Otamendi fue el que más lo padeció, al despistarse en la recta que lleva a la
Horquilla y un giró más tarde al sepultar sus chances tras tocarse con
Guillermo Del Barrio. "Me equivoqué y seguí de largo y rompí las dos gomas
delanteras. Definitivamente la lluvia nos complicó", comentó. Mientras
tanto, Ramos cedía terreno con el "Tano" y con Traverso, pero se
sostenía en la pista ahora controlando el gran avance de "Johnny" que
había llegado hasta el 10º lugar antes de su abandono a una vuelta del epílogo
y que decretó la consagración de "Lalo". Segundos antes, Traverso
había ganado la competencia, cuando el público comenzó a invadir el circuito.
"Por
varias razones este año fue muy duro. Lo comencé con muchos problemas para
conseguir el presupuesto para correr y luego perdí a mi gran amigo, el 'Pato'
Morresi. Luego de mi accidente en La Plata (N. de la R.: se accidentó el mismo
día que el sampedrino) medité mucho la posibilidad de seguir compitiendo…El me
dio fuerzas para seguir y es a él a quien le dedicó el campeonato",
confesó entre lágrimas. "Cuando comenzó a llover, las vueltas se hacían
interminables y cargadas de tensión. Por ello, me llevé por delante las gomas
de protección apenas me bajaron la bandera", expresó más sereno, el nuevo
campeón coronado en un escenario imprevisible e inolvidable.

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